Inequívocamente continuista.

En la prensa local de hoy, se publica un artículo que hace referencia a la presentación que la diputada de asuntos sociales de la Diputación foral de Álava, Covadonga Solaguren, hizo de sus objetivos en la presente legislatura.
Al final de este artículo, se dice que el PP, partido de la oposición que antes ostentaba el departamento, ha criticado a la diputada por mantener una línea continuista se limita al finalizar los proyectos iniciados por la anterior titular del departamento Ainhoa Domaica.
Una vez conocidos los objetivos de la nueva diputada, yo no puedo hacer otra cosa sino sumarme a esas críticas, pero en un sentido totalmente contrario.
Así como el PP encamina su crítica a decir que el PNV se está aprovechando de lo bien que lo hicieron ellos anteriormente. Mis críticas van en la dirección diametralmente opuesta.
Como "producto estrella", se vuelven a presentar la multiplicación de las plazas en las residencias, la multiplicación de las mismas residencias y la multiplicación de los centros de día. Ni una sola referencia a la promoción de la vida autónoma e independiente por medio de la asistencia personal.
Es que todavía hoy nadie se ha parado a pensar que posiblemente muchas, o la mayoría, de las personas a las que se institucionaliza dentro de residencias preferirían, y sería bastante mejor para su salud física y mental, el poder mantenerse en su entorno el mayor tiempo posible?
No es que esto lo diga yo, no es que lo digan las asociaciones y colectivos de personas con discapacidad y/o en situación de dependencia. Es que esto mismo lo dice con la mayoría de los expertos, tanto en discapacidad, como enfermedad mental o los expertos en tercera edad.
Nadie, o casi nadie, que mantenga un poco de lucidez prefieren salir de su entorno, dejar lo que conoce y lo que controla para perder su autonomía, su intimidad y su autodeterminación internandose en una institucion socio-sanitaria.
Evidentemente, como en todo hay escepciones y hay situaciones en los que las residencias son la mejor opcion, pero generalmente, tal y como he dicho en otras ocasiones, cuando se interna a alguien, (no cuando se interna alguien), en una residencia, no se busca su bienestar, sino el bienestar de quien tiene que hacerse cargo de el/ella.
Capitulo aparte es la situacion de muchas personas con discapacidad, que a pesar de tener su vivienda se ven abocados, en contra de su voluntad, a la institucionalizacion por falta de proyectos, apoyo y finanzacion de la asistencia personal y la vida independiente.
Todas estas situaciones tambien, sin ninguna duda se podria solucionar impulsando aun mas la teleasistencia, las viviendas tuteladas y sobre todo la promocion de la vida autonoma e independiente.
Yo critico el continuismo no por aprovecharse de lo que se hizo anteriormente, sino por no ser capaz de amplir horizontes y mirar mas alla de lo tradicional y habitual. todo evoluciona, y las soluciones, recursos y posibilidades en bienestar social y atencion a la poblacion se han multiplicado exponencialmente.
La libertad y la autodeterminacion es lo mas preciado del ser humano.

1 comentario:

Ricardo Gómez dijo...

Kaixo, Igor:
Tenía pensado publicar algo en mi blog sobre este asunto, pero pondré un enlace a tu mensaje. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices.

Queda claro que no se piensan quitar las orejeras y seguirán con lo mismo de siempre: residencias y centros de día, es decir, aparquemos a las personas con discapacidad para que nos den la lata lo menos posible.

Y el caso es que esta vez ni siquiera pueden escudarse en el gasto público, ya que se ha demostrado hasta la saciedad que resulta más barato pagar a un asistente personal que lo que cuesta una plaza en una residencia.

Pero las orejeras deben de quedarles tan monas en la foto ;-)