Incongruencias a gogo (II)

Como anuncie la semana pasada, el viernes acudí a una charla que ofreció Amparo Valcárce, Secretaria de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad, quien habló sobre la nueva Ley de Autonomía Personal, también llamada Ley de Dependencia. Que esta señora viniera a ver esta charla, es una cosa muy normal, incluso muy necesaria, ya que es importante que una ley como ésta, que nos va a influir a tanta gente, sea difundida y explicada por las mismas personas que le han redactado, y de esta forma también poder hacerles llegar las dudas, críticas, o comentarios que lxs directamente implicadxs podamos tener.

Lo que ya no es tan normal, es que el Partido Socialista, organizara esta charla en uno de los locales más inaccesibles de toda Vitoria-Gasteiz: el hotel N. H. Canciller Ayala.

Es cierto que al acabar el acto, de recibimos las disculpas tanto del personal del hotel como del Grupo municipal del PSOE en Vitoria-Gasteiz, y de la propia Amparo Valcárce, pero la cuestión no es esta, la cuestión es que cualquier acto público debe ser accesible, y mucho más aún, si se trata de un actor dirigido específicamente hacia los colectivos de personas "en situación de dependencia", ya que un gran porcentaje de las personas de este colectivo son personas con movilidad reducida.

La verdad, es que acudimos al hotel con la pequeña esperanza de que en un ataque de civismo, los responsables del hotel hubieran hecho una obra relámpago para accesibilitar el acceso. La pena, es que esto no fue así, (que pardillos somos!).

Cuando llegamos allí, varixs de nuestrxs compañerxs estaban esperando a pie de escalera, ya les habían informado amablemente de que la puerta principal era inaccesible y que para acudir a la charla debían entrar por el garaje.

Que algunos de nosotros tengamos ruedas, no quiere decir en mi momento que seamos mi coche es mi furgonetas de reparto. No tenemos ninguna obligación de entrar por el garaje. Me gustaría saber si el resto de clientes tienen que entrar por garaje.

Un local no es accesible porque se puedan traer de cualquier manera. Un local es accesible cuando se puede entrar la del de igual manera que el resto de la gente, sin tener que hacerlo por entradas secundarias, garajes, cocinas, puerta de servicio, puertas de emergencia etc.

Un local es accesible cuando no tienes ninguna necesidad de avisar con antelación que quieres entrar, cuando nadie tiene que venir a ayudar a entrar, cuando nadie te tiene que ayudar a salir, cuando nadie se entera de si entras o si sales, cuando no tienes que pedir que te abran, cuando no tienes que pedir llaves, cuando no te tienen que sujetar puertas pesadas, cuando no tienes que salir a mear la calle, etc.

Realmente sentimos cada vez que tenemos que echar un rapa polvos a alguien, pero nos queda más remedio. Esperemos que por lo menos sirvan para que este tipo de situaciones no se repitan.

Por cierto, hemos puesto una reclamación al hotel. Un cuatro estrellas inaccesible no le llega a la suela de los zapatos a un albergue al que podamos acceder todxs.

1 comentario:

Ricardo Gómez dijo...

Muy bueno el post, Igor, y sobre todo me ha gustado la definición que haces de lo que es un local accesible.

En el caso de los hoteles, la solución podría ser fácil si las autoridades estuvieran por la labor (bueno, como en casi todos estos temas, ¿no?): bastaría con que incluyeran la obligatoriedad de que los accesos principales (y no otros) sean accesibles en determinadas condiciones (las que tú señalas, precisamente) para lograr un mínimo de estrellas (pongamos tres, siendo muy generoso). Y, si no se cumple, pues nada, a quitar estrellitas...